
Dejen de luchar con lámparas infrarrojas individuales
Seamos honestos: comprar lámparas infrarrojas por separado es algo complicado. Se obtienen las bombillas, pero luego comienza el trabajo real. El equipo debe fabricar los carcces necesarios, ajustar los reflectores y conectar todo desde cero. Es mucho trabajo manual para algo que requiere precisión.
Decidimos solucionar este problema creando módulos de calefacción especializados para el uso en corte láser.
¿Por qué pasamos a usar módulos?
Una sola lámpara es solo una pieza. Pero un módulo es un sistema completo.
Cuando se trata de apoyar el proceso de corte láser, no se puede permitir que haya zonas con mayor o menor calor. Si una zona está más caliente que las demás, el material se deformará. Es frustrante y desperdiciador.
Resolvemos esto colocando las lámparas en un marco ya pre-doblado y optimizado térmicamente. Es, básicamente, una solución “listo para usar”. Ya no hay necesidad de intentar alinear las lámparas o lidiar con esos puntos calientes que surgen cuando las lámparas están desalineadas en unos pocos milímetros.
El aspecto técnico (y las trampas que hay que evitar)
Construimos estos módulos según la potencia y voltaje que requiera su fuente de alimentación. Dado que estas lámparas generan mucha energía infrarroja, se calientan rápidamente. Eso es bueno, porque mantiene la línea de producción en marcha.
Pero aquí está el problema: hay que tener cuidado con las tolerancias. Estas lámparas generan mucho calor, y esa energía se distribuye por todas partes. Si el marco de la máquina no está protegido o los ventiladores son demasiado pequeños, los sensores podrían dañarse. Pasamos mucho tiempo equilibrando el flujo de calor para que la pieza alcance la temperatura adecuada sin derretir la estructura que la sostiene.
Menos tiempo de ajustes, más tiempo de producción
Al pasar a usar módulos listos para usar, la vida en el taller se vuelve mucho más fácil. En lugar de pasar horas instalando diez lámparas diferentes y revisando cada cable, basta con instalar un módulo y conectarlo. Listo. Ocupa menos espacio y no se necesita un especialista para calibrar el punto focal de cada lámpara. Se obtiene un perfil térmico consistente y confiable desde el primer momento en que se enciende el módulo.